
El señor Karl Lagerfeld siempre nos sorprende en todos sus desfiles, pero creo que esta vez se ha vuelto a superar. El Grand Palais se convirtió en un jet privado, con ventanillas que proyectaban un cielo con nubes y tormentas en movimiento, la moqueta tenía el logo de la casa y unas pantallas indicaban a los invitados cual era su asiento. Alta costura hasta en la escenografía.

La colección llega a ser, tras todo este despliegue de lujo y glamour, algo “secundario”; y entendedme bien, pero con un decorado como éste hay pocos que no estén ya entregados antes de empezar.
El azul junto al negro y blanco, fue el gran protagonista de la colección, se utilizaron más de 150 tonalidades de este color (marino, petróleo, klein, cielo…)

Otra de las claves del desfile es la reinterpretación de la clásica chaqueta tweed; el cuello barco impera en la colección. Son chaquetas elaboradas, bordadas, mezcladas… lo que se busca es que ningún material esté en estado puro, “Esa es la gracia” según el señor Lagerfeld.

Casi todas las prendas se apoyan en las caderas, llevan esos bolsillos para que la silueta evoque el gesto informal y desenfadado como si llevaran un vaquero.

El riesgo que corre la maison francesa y con ello Karl Lagerfeld es que al apostar tan fuerte con un escenario perfecto, maravilloso, abrumador, puede ser que la colección no esté a la altura. Y que puede que hablemos más del jet, en este caso concreto, que de las prendas.

Me despido ya porque el vuelo llega a su fin y las azafatas nos indican la salida, espero ya ansiosa el próximo desfile imaginando con qué nos sorprenderán….
Marta Sanz













alguien sabe donde ver se puede video de esta colección??