Moda loca: lo que el ojo no ve.

moda sorprendente

Hace algo más de un año saltó a los medios una noticia acerca de unas cosas muy pequeñas, ¡minúsculas!, llamada neutrinos y de su aparentemente increíble velocidad superlumínica. Esto generó  una gran polémica y excitación en la comunidad científica mientras que el resto del mundo arqueábamos la ceja de la indiferencia enarbolando la bandera del “¿y a mí qué?”.

Recuerdo que por aquel entonces yo salía a la calle (no por la noticia de los neutrinos en sí, sino porque suelo salir a la calle independientemente de las controversias de la física experimental) y no escuchaba a la gente corriente opinar sobre si en Ginebra deberían haber usado una cámara de proyección de argón líquido para realizar la medición, ni oí a mi panadero decir “vaya con Einstein, primero mete la pata con lo de la constante cosmológica y ahora esto”. Pero era normal, ¿no? Al fin y al cabo era un tema de un nivel tan complejo que resultaba casi ridículo opinar sin saber. Pero, ¡oh!, con qué doble rasero juega la sensatez del panadero y sus amigos: cuando un genio de la moda expone su última creación, todos se sienten expertos diseñadores para poderlo juzgar.

Hoy me levanté nostálgico, estuve revisando diseños y colecciones pasadas y he seleccionado algunos sobre los que, los menos entendidos, vertieron duras e injustas críticas en el pasado. Con el fin de acercar estas magnas obras a una audiencia que, sin ser totalmente experta, es más entendida en moda que el terrícola medio, quiero compartir aquí las siguientes maravillas. Adelante, tú primero:moda ridícula

Decía Adolf Loos que el arte es la libertad del genio y aquí, el genio, haciendo uso de dicha libertad, en vez de buscar inspiración en aburridos tópicos la encuentra en los tallarines, y en el cable del teléfono fijo aquél que te regalaba Telefónica. Sublime.

Vamos con uno de los grandes, Chanel:

moda exagerada

Bolso práctico donde los haya, que lo mismo te sirve para guardar las llaves, que otros bolsos o incluso a una misma. Hasta donde yo sé, se puede desmontar para bailar el hula hoop si la situación lo exige. Atemporal.

Vamos con otra exquisitez:

moda imposible de llevar

Los hombros, ese territorio tan poco explorado, encuentra aquí un elegante compañero de viaje. Nos gusta el detalle de que la modelo no lleve pendientes, pues eso probablemente habría sido demasiado recargado. El artista supo cuándo parar. Genial.

Ahora otro diseño que da mucho juego:

moda para disfrazarse

¡Cuántas lecturas tiene este diseño! ¿Se inspira en una brocha? ¿Se inspira en un jefe indio? Lo único que podemos asegurar es que si corres con él puesto, el velo negro hace que parezca que te persigue el humo negro de Lost. Inmejorable.

El siguiente outfit es, sin duda, la obra de una mente privilegiada, pero yo no me atrevería a llevarlo sin tener a mano una cizalla:

moda para ir a la guerra

Quién iba a decir que unas placas de metal bajo un vestido de piel de serpiente “falsa coral” iban a dar un resultado tan cálido y atractivo, apto para cualquier evento. Eso sí, eventos en los que no haya que comer ni respirar todo el tiempo, pues las placas de metal, aunque bellas, entorpecen un poco ciertas funciones. Pero vamos, ¿quién piensa en comer o respirar cuando se viste de metal y serpiente? ¡Solo un loco! Brillante.

Si hay algo que me guste en esta vida es la sutileza:

moda panadero

¿Eres una amante de la cocina y quieres dejarlo entrever? Entonces este vestido ha sido creado para ti. Delicioso.

Para terminar os quiero mostrar un estilismo al que no vais a poder quitarle el ojo de encima: 

ojo en la cabeza moda

Ese cono truncado con pinchos, esas plataformas transparentes, ese globo ocular en la cabeza… ¡pues la gente de la calle no lo entendió! ¿Os lo podéis creer? Salta a la vista (¡jjaja!) que hace falta una asignatura de moda en las escuelas. Espect-ocular.

Hasta aquí llega mi apología de hoy. Ahora os toca a vosotras: salid ahí fuera y defended los ojos por cabeza y los huevos fritos de medio metro. ¡El arte os necesita!

P.S.: espero y deseo que si alguno de los lectores de este artículo se dedica al mundo del pan o asociados, no se haya sentido ofendido por mi alusión al panadero como arquetipo de persona poco puesta en moda y física de partículas. Mi intención no es subestimar a este colectivo (con el que por cierto he hecho muy buenas migas -¡jaja!-), pero entiendo que alguien que se ha dedicado a desentrañar los entresijos del pan y la bollería es poco probable que también haya tenido tiempo de alcanzar la maestría en otras áreas.

El arte es plagiador o revolucionario. – Paul Gauguin.

Gianni Versario

(L’egoblogger)

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