
El señor Karl Lagerfeld siempre nos sorprende en todos sus desfiles, pero creo que esta vez se ha vuelto a superar. El Grand Palais se convirtió en un jet privado, con ventanillas que proyectaban un cielo con nubes y tormentas en movimiento, la moqueta tenía el logo de la casa y unas pantallas indicaban a los invitados cual era su asiento. Alta costura hasta en la escenografía. Seguir leyendo



Tengo un gran problema con los bolsos: nunca encuentro uno que me guste y que sea funcional. Porque si me gustan, no son cómodos; y al contrario. Además, no soy capaz de llevar todo el día el bolso en la mano. Yo tengo que colgármelo y, si puede ser en bandolera, mucho mejor. 

















