¿Son las modelos nuestras enemigas?

ANNA WINTOUR WHO

Esto ya les sucedió a nuestras abuelas. Un elenco de mujercitas picantes, las Pin-up, se contoneaban voluptuosas entre ansiosos y jóvenes soldados (nuestros abuelos). Pronto, este prototipo de mujer cobró fuerza en los años 40 convirtiéndose -como sabemos- en un icono de sensualidad y la envidia de nuestras ancestras. Eran chicas de calendario, amuletos patrióticos, un rayo de luz en plena represión sexual.

Por si fuera poco, comenzaron a copar portadas de revistas de moda y a ser retratadas en las cubiertas de tanques, aviones y camiones militares. Vamos, que estaban hasta en la sopa.

Algo parecido está pasando hoy en día. Desde los años 90 (boom de las top models) tenemos hinchazón de cuerpos esbeltos, bronceados y patilargos. Una corriente de culto al cuerpo que no se deja mermar por algunos intentos marketinianos de instaurar “belleza real”; resiste y con fuerza.

talla de una modelo

¿Deberíamos dedicar nuestra vida entera a alcanzar las proporciones de una modelo? Aquí es donde entran las teorías que llamaremos “el consuelo de la buena amiga”, porque nos complacen y consuelan en el momento; pero en el fondo sabemos que por mucho que nuestra mejor amiga enfatice nuestra gran personalidad y simpatía, las grasas trans no se queman mediante halagos. Y volvemos a la culpa y a colgar la foto de nuestras Pin- up particulares en la nevera.

top models 90

Parece un debate viejo, pero tengo un último descubrimiento

hair2

En los últimos años he podido comprobar, mediante charlas con algunos diseñadores, cómo el cuerpo de una modelo está tan sobrevalorado como dicen las malas lenguas. La sociedad (¿la publicidad?) se empeña y se empeña en darnos unas medidas. Pero si hacemos una encuesta en nuestro entorno notaremos cómo, más allá de la pavería y la machitis (dícese de aquellos que despliegan sus plumas reales para hacerse el machito en cierta compañías) la “modelo” no es modelo de nada en realidad.

Y aquí va mi descubrimiento (absténganse los “yo ya lo sabía” “ya te lo dije” “si es que no me escuchas”): las modelos son perchas. Su cometido es uno: simplificar la vida al diseñador. Para la mayoría de diseñadores, el cuerpo ideal de una mujer dista mucho de ser el de una modelo. Curioso, ¿verdad? Y es que, aunque algunas no lo crean, las modelos no están ahí para ser el patrón de medidas al que debemos aspirar. ¡Ni mucho menos!

THESAVVYGIRL2

Posiblemente, si lo pensamos, esta gran confusión universal pudo ser una cuestión de una semántica que ha evolucionado -maliciosamente- a lo largo del tiempo. No en vano, el término “maniquí” (mannequin en francés) está prácticamente denostado en la actualidad a pesar de tener un significado más correcto de lo que la palabra “MODELO” sugiere.

Para que quedes más convencida, aquí te presento otra razón. Una encuesta reciente revela cómo es el cuerpo perfecto para una mujer y para un hombre. ¡Somos nuestras peores enemigas!

Cuerpo_perfecto-hombres-mujeres-famosos-encuesta

Si lo dicho en este post es cierto, la GRAN pregunta es: ¿por qué hay gente que sigue obsesionada con la talla 36? 

Si nada de lo que has leído te convence y tu meta seguirá siendo el conseguir el canon erróneo, qué menos que ir tras el más artístico de todos los tiempos. ¡Ése que a nuestras abuelas sacaba de sus casillas! Aquí te dejo un manual de poses para imitar a las geniales y melodramáticas Pin-up (¡especialmente apto para egobloggers!) 😉a

Espero, al menos, haber demostrado que el sentimiento de animadversión hacia la modelos no tiene sentido. MODELO WHO? 😉

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *